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El factor Tinelli: por qué una decisión del outsider más famoso puede cambiar el escenario electoral de 2019

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El próximo sábado se va a dar un inusual evento político: Tinelli va a hacer su tradicional maratón anual “Dino Hugo Tinelli” en homenaje a su padre en su Bolívar natal. Este evento, si bien lo hace todos los años, será una marca fundamental en su carrera. Es la primera vez que lo organiza (pre) lanzado a la carrera política

“A Tinelli hay que seguirlo por sus fotos. Dejó de ir a Jujuy y ahora solo recorre la provincia”, dicen en el entorno de uno de los integrantes de la “Mesa de los Galanes peronistas”. Son Sergio Massa, Miguel Pichetto, Juan Schiaretti y Juan Manuel Urtubey, siempre presentados en orden alfabetico no vaya a ser que se enojen.

Sus actividades suelen tener alguna excusa social relacionada con la fundación que apadrina y luego puede haber o no una foto. Ultimamente elige también recorridas vinculadas con el sector productivo.Y se reune con dirigentes de no tan alto peso para intentar cierto volumen. En su momento A24.com contó de una reunión entre Tinelli y Florencia Arietto, que finalmente se sumó al Gobierno. Para reunir dirigentes Tinelli tiene una ventaja. Nadie se anima a decirle que no a su carisma y su prestigio.

Hoy Tinelli está enfocado casi por completo en su programa y en levantar un poco el rating que ya no lo acompaña como antes. Mientras, va a seguir con sus bajadas ahora en provincia. La idea de ser candidato a presidente pareciera haber quedado enterrada. Aunque nunca se sabe. Hoy prima en su cabeza la idea de ser gobernador, un rol que casi ningún político tradicional quiere asumir.

¿Por qué la provincia?

El Peronismo Federal sabe que para ganar necesita tener un candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires. Pero tiene un problema. No tiene a nadie que quiera agarrar. ¿Massa? Sus compañeros le insisten, pero él está lanzado de lleno a la carrera presidencial. ¿Randazzo? Por ahora no tiene (o no blanquea) sus aspiraciones electorales. La última vez no le fue bien. Aunque se junta con todos y recorre el país. Tiene varias reuniones políticas por semana, la mayoría sin fotos. Ya dijo más de una vez que para él la provincia no es una opción.

Muchos intendentes peronistas que hoy juegan con Unidad Ciudadana estarían dispuestos a sumarse al espacio. Pero sin un piso de 20% en intención de votos no se van a suicidar. No quieren repetir la experiencia de los que se fueron (se quedaron) en el PJ en la última elección.

Tinelli podría ser esa carta en la provincia de Buenos Aires. Tiene buenas relaciones con todos los integrantes de la mesa de los galanes (más allá de algún intercambio público con Urtubey) y suele charlar con Miguel Pichetto.

Siguió de cerca el acto del peronismo en Tucumán de la semana pasada, organizado por Juan Manzur. Tuvo a su representante allá: Bali Bucca, diputado y exintendente de Bolivar que no solo fue hasta allá con su aval, sino que lo mantuvo informado de los detalles del acto. Por las dudas Bucca se mantuvo escondido. Nadie quería quedar pegado, por ejemplo, a Daniel Scioli, uno de los dirigentes con peor imagen del país. Bucca es una pieza clave en el armado de Tinelli y en sus vínculos con el peronismo.

El manejo de los tiempos

Pero estas intenciones no se van a hacer públicas por ahora. Tinelli va a seguir con su perfil bajo, porque analiza como un error la última entrevista televisiva que dio y en la que habló de política. Fue con Luis Novaresio a fin de mayo, justo cuando se había dado la primera devaluación (la que llevó el dólar a 30) y el gobierno entraba en crisis.

Los deseos de Tinelli de entrar en política ya estaban. Así decidió hablar con Novaresio. La entrevista fue buena, según analizaron el conductor y su entorno, pero sus efectos no fueron los esperados. Inmediatamente empezaron a circular operaciones con su nombre como un supuesto encuentro con Francisco De Narváez y Facundo Manes que ellos desmienten. “¿Quién operó esa reunión?”, se preguntan en el entorno de Tinelli.

Por eso no se van a ver nuevas apariciones públicas en las que puedan preguntarle sobre política. De todos modos, está permanentemente informándose sobre todos los temas de actualidad y estuvo en los últimos meses tomando clases de política en la Di Tella.

Además tiene trabajando un equipo de 6 personas que lo asesoran sobre política y administración pública. Uno de los que integra ese equipo es el consultor Gustavo Waldman, un asesor que suele trabajar desde las sombras con políticos de primer nivel pero que maneja un bajísimo perfil. “La estrella tiene que ser el candidato, no el consultor”, suele repetir a quienes lo contratan. Su consultora tiene una página web mínima y él está radicado en Río Negro. No tiene oficinas en Buenos Aires.

Con este equipo de asesores Tinelli suele pelotear sus ideas políticas y de gestión. “Me sorprendió el nivel de formación que tiene. Yo venía con prejuicios. Uno a veces lo ve en la tele hablando de cosas banales pero es un hombre muy formado con ideas muy argentinas, muy de familia, de charla de domingo”, dice uno de los integrantes de ese equipo. Ellos buscan darle una “mirada de política pública” a esas ideas y bajarlas a tierra.

¿Cuáles son esas ideas? Habla mucho de fortalecer el trabajo argentino y del rescate de los valores, cuentan. “Se interesa en saber cómo funciona la política, le explicamos los temas y lo ayudamos a analizar la actualidad política”, explica uno de los integrantes de ese equipo.

En los últimos días estuvo preguntando por el Presupuesto, aspectos técnicos del debate y sobre algunas cuestiones sociales. Gabriela Galaretto, que dirige su fundación, es la que le da ideas en esta materia.

El out-sider

Tinelli quería ser candidato a Presidente y tenía una idea de lanzarse después del Mundial. Desde que se instaló ese rumor muchas cosas cambiaron. Hoy está más tranquilo, focalizando en su programa.

Lo convencieron de que ser candidato a gobernador es una mejor alternativa. Con su popularidad -especialmente en el conurbano donde más se mira su programa- puede partir de un buen piso electoral. Pero además la provincia tiene dos ventajas adicionales: no hay muchos candidatos, más allá de María Eugenia Vidal, cuyo futuro político es una incógnita; y no hay balotaje, lo que hace que no sea tan importante el peso de la imagen negativa del candidato en una provincia en que se gana por un voto.

El eventual lanzamiento se podría dar en enero, advirtieron en su entorno más íntimo. Por lo pronto Tinelli se reencontró con Matías Lammens, presidente de San Lorenzo. Al estar metido en los problemas del rating televisivo -bajo, por cierto- no está tanto en el día a día en el club. Además se reencontraron ideológicamente: Lammens siempre descreyó del PRO; en cambio, Marcelo en algún momento tuvo alguna esperanza respecto al Gobierno. 

De todos modos, las aspiraciones del presidente de San Lorenzo (ser jefe de gobierno porteño) siempre estuvieron al margen del armado de Tinelli. Quizás ahora puedan complementarse… o no.

Los outsiders de la política están de moda: Trump, Bolsonaro… En el peronismo creen que, a diferencia de ellos Tinelli es un outsider “racional”. Los que lo conocen de cerca se ríen. Podrá ser moderado, pero de racional tiene poco.

¿La pregunta es si la gente querrá un outsider o preferirá un político tradicional? Le llegan encuestas, las lee. Le mandan programas de gobierno, estrategias de campaña. El las mira. Por ahora no hace nada. O hace pero no define.

En su entorno creen que aún tiene que depurar algunas cuestiones. Por ejemplo, la imagen que sus programas dieron históricamente de las mujeres. Algunas cuestiones que habrá que mejorar (u ocultar), aunque nada es imposible en un país en el que Macri logró convertirse en “Mauricio”; un político sin carisma como Rodríguez Larreta es de los de mejor imagen del país. Y Carrió pasó del 2% de voto a los 50% en 2017.

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