Ser madre a los 10, la historia de María ¿La Justicia dejó...

Ser madre a los 10, la historia de María ¿La Justicia dejó de investigar?

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Esta es la historia de la precoz madre María en El Impenetrable. Uno de los muchos casos críticos, de extrema vulnerabilidad social y máxima pobreza

María P., de 10 años de edad, ya es madre. Vive con su hija Maricel, que nació en octubre pasado, según la referencia comunitaria. La bebé goza de buena salud. La familia está integrada por la abuela Catalina Aranda, la cargarmamá Rosa Polo y el concubino de la última, Alberto Peña, los dos hermanitos de 4 años y 8 meses, Armando y Omar.

Su historia parece desconocida pero no lo es. Los medios de comunicación se ocuparon del caso de esta niña que quedó embarazada víctima de un eventual abuso. Durante los primeros días de septiembre de este año salió a la luz su historia.

Todos vivían en el mismo precario rancho, que no tiene divisorias internas, por lo que todos dormían juntos. Fue construido con palos, tierra y plásticos negros. El techo es de adobe, el piso de tierra y el baño es una letrina. En el mismo terreno viven otros familiares, por lo que en total son seis adultos y cinco niños. El Estado les construyó una habitación. Se tramitaron los documentos de identidad y los asistieron alimentariamente. “Luego dejó de asistirlos de la forma en que lo hiciera cuando estalló la noticia del supuesto abuso de María”, señala el Centro de Estudios Nélson Mandela.

ACOSTUMBRADA A SER POBRE

María es una niña wichi que nació y creció en extrema pobreza. En 2016 vivía con su familia en el paraje Campo Nuevo-Kompi. Así figura en los registros asistenciales de una organización hermana del Centro Mandela que regularmente asiste a las comunidades indígenas de El Impenetrable. Sus voluntarios son mayoritariamente pergamineses, muy comprometidos y solidarios, que brindan no solo atención sanitaria, sino de desarrollo humano y social de las familias aborígenes. Son incansables.

María sintetiza y refleja uno de los muchos casos críticos, de extrema vulnerabilidad social y máxima pobreza. Actualmente la niña vive en el paraje Techat 4, el último que fue conformándose por la emigración de las comunidades que vivían en pleno monte. El lugar depende del municipio y del puesto sanitario de Miraflores.

El monte les alcanza solo para conseguir algo de leña. No cuentan con ningún servicio básico y elemental. Se alimentan a base de lo que pueden comprar a partir de la recaudación de la venta de canastos que artesanalmente confecciona Rosa y de la pensión que cobra la abuela discapacitada, más algunas asignaciones.

Todos los menores carecían de documentos de identidad. No están escolarizados. Los agentes sanitarios de la zona no realizaban relevamientos rurales en el Paraje antes de que se conociera el caso de María, por lo que ninguno de ellos contaba con controles médicos y pediátricos. Actualmente la situación ha vuelto al estado anterior, denuncia Rolando Nuñez.

LA DETECCIÓN DEL EMBARAZO

El 28 de agosto pasado la Unidad de Protección Integral recibió la denuncia, efectuada en la Comisaría de Miraflores, por la directora del hospital de esa localidad. Denunció que la obstetra examinó a María cuando cursaba un embarazo de 28 semanas, aproximadamente. La Unidad realizó las visitas a la familia y realizó los informes socio-ambientales. También se entrevistaron a los profesionales intervinientes para confeccionar un informe de seguimiento.

AL HOSPITAL ¿Y LUEGO?

Como consecuencia de agudos dolores abdominales, María y su mamá -que también estaba embarazada en esa época- fueron atendidas en el hospital Güemes de J.J. Castelli. A María le diagnosticaron que cursaba un embarazo de alto riesgo desde el punto de vista ginecológico, obstétrico y social. Como siempre ocurre, la niña fue dada de alta prematura luego de que le realizaron algunos estudios complementarios y, supuestamente, la correspondiente contención del Servicio Social y Salud Mental.

La obstetra del hospital de Miraflores, junto con la anterior Ministra de Salud, decidieron la derivación de María al hospital Perrando-Castelán. En este establecimiento María fue atendida mientras permaneció alojada en el albergue Teresa de Calcuta, junto a su mamá Rosa. Mientras tanto se difundía que en el marco de la investigación penal se había resuelto que María declarara en cámara Gesell, aunque se planteaba la dificultad del lenguaje. Pasó el tiempo, hasta que un día María y Rosa se fueron sin avisar. Todos guardaron un silencio funcional, como si nada hubiera pasado. No fueron a buscarlas.

Sin embargo, María tuvo a su hija Maricel, cita el informe del Centro Nelson Mandela en su web http://www.centromandela.com/?p=21282 además de plantear que en torno a este caso hubo una “impactante y fugaz repercusión”.

¿QUÉ HIZO LA JUSTICIA?

También se supo que la velocidad inicial de la investigación penal por el posible abuso que habría sufrido María fue perdiendo interés hasta diluirse, como tantos otros casos.

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